Linfoma en gatos

El linfoma más frecuentemente diagnosticado en gatos es el llamado digestivo o gastrointestinal. Los síntomas que suelen presentar son menor apetito, pérdida de peso o diarrea crónica y afecta a gatos mayores. El tratamiento depende, como ocurre en el caso de los perros, del tipo y localización de linfoma, y el pronóstico depende tanto del tipo de linfoma, como de la respuesta al tratamiento. Se reconocen tres grupos de linfomas digestivos:

  • Linfoma de células pequeñas
  • Linfoma de células grandes
  • Linfoma de linfocitos granulares

 

Los protocolos de quimioterapia que se recomiendan dependen del linfoma que el gato padece y de la presencia de otras alteraciones como enfermedad renal. La quimioterapia en gatos tiene ciertas particularidades con efectos secundarios distintos a los que se observa en perros, así como fármacos que se usan en perros y que están contraindicados en gatos. La mayoría de gatos con linfoma digestivo de células pequeñas responde al tratamiento médico (administrado por vía oral) y la supervivencia media es de 2 años desde el diagnóstico. Para lineamos de células grandes, el tratamiento recomendado es quimioterapia intravenosa y el pronóstico depende de la localización del tumor y las respuesta al tratamiento.

 

El linfoma puede localizarse en otros tejidos y producir los denominados linfomas mediastínicos (en ganglios linfáticos intratorácicos), renal, o subcutáneo entre otras. Puede afectar también al sistema nervioso de los gatos.

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