Mastocitoma

El mastocitoma canino es el tumor maligno más frecuente en la piel y tejido subcutáneo del perro. Sin embargo, no todos los mastocitomas se comportan de forma agresiva. Aunque el diagnóstico en la mayoría de los casos es sencillo (aspirado y citología), se necesitan otras pruebas para poder predecir su comportamiento.

 

De forma habitual, se clasifican con una biopsia como grado I-II o III (menor a mayor malignidad) o como bajo o alto grado en la clasificación más frecuente. En general, los de grado I o bajo grado, tienden a ser de comportamiento menos agresivo y la resección quirúrgica suele ser curativa. Los de alto grado, o grado III tienen un comportamiento agresivo, mayor tendencia a producir metástasis y necesitan tratamiento médico además del quirúrgico.

 

Otros factores que ayudan a predecir el comportamiento son la cantidad de células en división que se encuentren el la biopsia (índice mitótico), la extirpación completa, la historia clínica (crecimiento rápido, masa ulceradas o ciertas localizaciones se asocian a peor pronóstico) o la presencia de mutaciones a nivel celular (la mutación en el receptor KIT se asocia a peor pronóstico).

 

Los tumores más agresivos tienden a metastatizar en ganglios linfáticos y en órganos internos como bazo o hígado. Sin embargo, un 6% de casos con tumores de grado I y un 16% de los de grado II, tenían metástasis en un estudio reciente (JAVMA 2015). Por ello, los perros con mastocitoma deben ser evaluados para determinar si el tumor se ha extendido o no. Esta evaluación incluye citología del ganglio linfático, hígado y bazo.

 

Las opciones de tratamiento incluyen cirugía, radioterapia, quimioterapia, o el uso de terapia dirigida a inhibir la función del receptor Kit. El tratamiento para cada caso, depende del tumor (grado, índice mitótico, etc) y de la extensión de este (si afecta a ganglios linfáticos u otros órganos como hígado o bazo).

 

 

 

 

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