¿Cómo se diagnostica el cáncer?

El diagnóstico es parte esencial del trabajo en pacientes con cáncer. Normalmente se realiza a partir de una citología (un grupo de células son aspiradas del tumor y se examinan bajo el microscopio), una biopsia (un trozo del tumor es analizado por el patólogo) o en algunos casos técnicas como la inmunohistoquímica o la citometría de flujo (que permite identificar células tumores usando marcadores que se adhieren a las células).

 

De este diagnóstico dependen las recomendaciones sobre el tratamiento a seguir o el pronóstico, por lo que es imprescindible que el diagnóstico sea revisado por profesionales cualificados. Nuestras citologías son diagnosticadas por un oncólogo veterinario o por  diplomados en patología clínica. En nuestra clínica las biopsias pueden ser revisadas por un diplomado en patología si el caso es de presentación poco frecuente o el diagnóstico es dudoso.

 

La información del patólogo incluye no solo el tipo tumoral, sino también otra información relevante para el caso como el grado o si la extirpación del tumor ha sido completa o no. De nuevo, de esta información depende el tratamiento que se recomiende en cada caso.

 

En determinados casos, pueden ser necesarias técnicas adicionales para permitir confirmar un diagnóstico. Estas incluyen inmunohistoquímica, citometría de flujo, PARR o presencia de mutaciones en el tumor.

 

Una vez que se conoce el tipo de tumor y el grado, se decide si son necesarias otra pruebas para conocer la extensión del tumor antes de plantear el tratamiento. Estas pruebas pueden incluir radiografías del tórax o ecografía abdominal para descartar metástasis. Entonces es cuando se pueden plantear las mejores opciones para cada caso, dependiendo del diagnóstico, y de la extensión del tumor a otras zonas del cuerpo.

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