Linfoma canino

Bajo el nombre de linfoma canino se agrupan una serie de presentaciones que afectan a los perros y cuyo pronóstico puede variar dependiendo de algunos factores.

 

La presentación más común es el linfoma multicéntrico, donde los ganglios linfáticos en distintas partes del cuerpo están aumentados de tamaño, siendo esta en ocasiones la única anormalidad. Otras formas de linfoma son el cutáneo (en la piel), el digestivo o el hepatoesplénico. Dentro de los linfomas multicéntricos, otros factores como la extensión del tumor (estadio clínico) o el tipo de células afectadas, pueden influir en la respuesta al tratamiento y en el pronóstico del caso.

 

Aunque un linfoma puede diagnosticarse con un aspirado y citología en la mayoría de los casos, pueden ser necesarias otras pruebas para confirmar el diagnóstico en casos dudosos o para tener más información sobre el tipo de linfoma. Pruebas como la citometría de flujo permiten identificar grupos de linfoma para usar el tratamiento más apropiado para cada caso.

 

El tratamiento para el linfoma multicéntrico de células B es una combinación de quimioterapia intravenosa, y la mayoría de los perros responden teniendo una remisión clínica. El linfoma de alto grado de células T puede tener una menor respuesta a los protocolos habituales y pueden necesitar otros fármacos en el tratamiento. Otros linfomas, como el de bajo grado de células T, pueden tratarse con protocolos menos intensivos y en general tienen una supervivencia mayor.

 

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